¿Cómo es el protocolo de entrada a la ceremonia de una boda gay?

¿Cómo es el protocolo de entrada a la ceremonia de una boda gay?

Las bodas gay y las bodas heterosexuales significan exactamente lo mismo: una celebración de dos personas uniéndose en matrimonio y comprometiéndose de corazón con su pareja. Sin duda alguna, una boda es una boda, pero entonces, ¿cuál es el protocolo a seguir en una boda gay?

Para quienes se casan, una boda es fuente de nervios, excitación y emoción pues siempre queremos que sea para toda la vida y por ello este día es tan significativo. Como veis, sirve tanto para gays como para heteros, pues el amor es el mismo, pero debido a la relativa novedad de las bodas entre personas del mismo sexo, pueden surgir ciertas dudas a la hora de organizarlas.

Para muchas parejas saber cómo van a hacer la entrada en la ceremonia les crea una cierta incertidumbre, y no es para menos, pues ese momento será uno de los momentos más especiales de toda su vida. Pues tranquilos, seguid leyendo y tomad nota de estas ideas.

 

¿Cómo entramos?

En una boda gay no hay roles, no hay colores específicos para los novios, y tampoco hay un protocolo obligatorio de cómo entrar. Y eso tiene sus ventajas pues podéis hacer lo que queráis y personalizar ese momento tanto como queráis para que resulte uno de los momentos que queden grabados para siempre en vuestros corazones.

En muchas ocasiones, lo que suelen hacer los novios es adaptar el protocolo de las bodas heterosexuales a la suya, así pues, si preferís optar por lo tradicional, muchas parejas prefieren entrar por separado, primero el de más edad y unos pasos más atrás lo hará la persona más joven acompañados los dos por sus respectivos padrinos o madrinas mientras suena un precioso tema musical previamente elegido por los novios.

Es habitual que la pareja se haya vestido y preparado juntos y se encuentren después en el altar, pero si prefieren mantener la tradición de no verse hasta el momento cúlmine de la entrada a la ceremonia, lo mejor es que dispongan de dos estancias separadas donde vestirse y mantengan la intriga hasta el final. En el caso de los trajes y sus complementos cada uno puede ir diferente, pero manteniendo un cierto estilo común o se puede ir totalmente conjuntado.

 

Madrinas, padrinos, invitados.

En el caso que elijáis esta opción más tradicional, las madrinas suelen ser las madres, pero podéis entrar acompañados por otros invitados de vuestra confianza, hermanos, tíos o amigos. Es la persona que os va a acompañar en uno de los días más importantes de vuestra vida, por ello tiene que ser alguien de vuestra plena confianza.

Como nada está escrito, hay muchas parejas gays que deciden entrar juntas, sin los padrinos, y caminar tomados de las manos hasta el altar. Otra forma es que decidáis hacer dos pasillos, o que entréis por los laterales, y os encontréis al mismo tiempo en el altar, acompañados o no por vuestros padrinos.

 

First Look

Últimamente se ha puesto muy de moda en las bodas gay el first look o primera mirada que consiste en un primer encuentro de los novios a solas antes de la ceremonia, habiéndose vestido por separado. Este encuentro es pura magia pues es un momento de máxima emoción para los novios en el que se ven por primera vez vestidos con los trajes y comparten esas palabras de tranquilidad y un abrazo relajado antes de darse el “sí, quiero”.

En realidad, puede ser tan emocionante y mágico el hecho de veros por primera vez entre todos los invitados caminando hacia al altar como crear ese momento íntimo y de complicidad entre vosotros dos instantes antes de la ceremonia.

La verdad es que no importa cómo lo hagáis, la ventaja de celebrar una boda gay es que no hay reglas ni supersticiones que asumir ni tradiciones que perpetuar. Sencillamente decidid cómo queréis que transcurra ese día tan especial para ambos.

Así pues y resumiendo podéis hacer diferentes combinaciones según con la que os sintáis más.

 

Vuestros invitados

En cualquier caso, es muy importante que los familiares y amigos que tengan algún tipo de participación en vuestra boda sepan con antelación cómo y en qué momento deben realizar su rol. Bien sea llevándoos al altar como vuestros padrinos o madrinas, siendo vuestro maestro de ceremonias o damas de honor, realizando algún discurso, haciendo de testigos, cuidando de vuestra mascota para que pueda entregaros los anillos o cualquier intervención que se os ocurra para personalizar al máximo vuestra ceremonia y no caer en protocolos ni ideas estandarizadas y que no tienen nada que ver con vosotros.

Os aconsejamos que antes de hacer los preparativos habléis sobre lo que cada uno de los queréis y os imagináis para ese momento tan especial y único. Todos los detalles son importantes, una música bien elegida, el mobiliario, la floristería, la ambientación, el programa detallado, el discurso, el maestro de ceremonias, las diferentes intervenciones entre otras cosas. Como veis no existe un protocolo en una boda gay como tal y lo importante es que os sintáis totalmente identificados y rodeados de vuestra gente celebrando el amor con la persona con la que vais a compartir el resto de tu vida.

ANTINOO, EL AMANTE DEL EMPERADOR ADRIANO QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA.

ANTINOO, EL AMANTE DEL EMPERADOR ADRIANO QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA.

Adriano (76-138) nacido en España de una familia romana de provincias, fue nombrado emperador de Roma en 117, sucediendo a su tío Trajano. Su reinado fue marcado por preservar la “pax romana” con renuncia a nuevas conquistas. Estuvo mucho tiempo alejado de Roma, viajando infatigablemente por todos los rincones de su vasto imperio. Su preocupación por la prosperidad y el bienestar le llevaron a emprender reformas de largo alcance en los campos administrativo, judicial, educativo, fiscal y militar, llegando incluso a desarrollar una cierta protección legal de los esclavos.

The mystery of love is greater than the mystery of death
Oscar Wilde

Buen conocedor del arte decretó la construcción de algunos edificios diseñados por el mismo, muy especialmente el aún existente Panteón romano. Su amor por la cultura y la historia griegas hicieron de Grecia su provincia favorita cuya tradición le facilitó un modelo para sus inclinaciones eróticas. Aunque no hay duda de que tuvo también relaciones sexuales con mujeres y está claro que él no se concebía a sí mismo como “homosexual” (un vocablo, por añadidura, desconocido en la Antigüedad), si parece claro que tenía preferencia por los varones. Con seguridad, a quien más amó fue a un joven griego llamado Antinoo, quien estuvo a su lado durante cerca de seis años, hasta la muerte prematura del joven en el Nilo, habiendo compartido amor y viajes durante el tiempo que el muchacho despertó a la vida. El dolor fue terrible. Su recuerdo, el mayor testimonio que ha conocido la humanidad.

Dos teorías barajan su precipitada muerte. La primera tiene relación con la edad del muchacho. En el mundo clásico, las relaciones homoeróticas eran toleradas e incluso respetables, siempre que uno de los miembros de la pareja fuera adolescente. Se consideraba que el adulto ejercía una especie de tutela amorosa sobre el joven. Cuando a este le crecía la barba, llegaba el momento de poner fin a la relación. La edad de Antínoo debía de rozar ya la veintena. Separarse del césar, si su amor era sincero, sería doloroso, pero permanecer con él iba a convertirse pronto en una vergüenza. El suicidio era una alternativa honrosa.

Otra posibilidad, mucho más turbia, es que el muchacho se arrojara al Nilo creyendo que su sacrificio alargaría la vida de su maduro amante, ya por entonces delicado de salud. La poetisa Julia Balbila, que viajaba con el séquito real como amiga de la Emperatriz, descendía de un astrólogo que, en su día, había recomendado a Nerón un apaño similar para curarse una enfermedad. ¿Contó Balbila la anécdota en presencia de Antínoo? Nunca lo sabremos.
Adriano fue desgarrado por la desaparición de su amado y entendió su muerte como un sacrificio en pos de su bienestar. Mandó construir una ciudad en el lugar de la tragedia bajo su advocación, le dedicó una estrella, lo proclamó dios asimilándolo con Dionisio. A lo largo del Imperio se celebraron juegos funerarios, se erigieron templos en su honor, se acuñó moneda con su efigie, y se instituyeron sacerdocios para su culto. Su presencia ocupó el mundo conocido por los romanos. De ningún personaje privado de la antigüedad nos han llegado tantas imágenes como las que tenemos de Antínoo.

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